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Arte popular

Thursday.December.2007

Crónica de la producción de María Pérez Pérez en San Cristobal de las Casas. San Juan Chamula, Chiapas.

El pesado huipil de lana que lucen orgullosos los indios chamulas por los caminos de los Altos de Chiapas, es el resultado de un extenuante y prolongado trabajo.

El proceso se inicia cuando la tejedora esquila con tijeras a sus propios borregos -solo compra el material cuando el tejido se hace para vender-, pues las prendas tradicionales de los miembros de la familia deben confeccionarse con la lana de sus animales.
La greña obtenida se lava en el río durante todo un día y se pone a secar. Con una especie de cepillo con clavos o alambres gruesos, se carda la lana, proceso que dura varios días. El siguiente paso es el hilado. Dicen las tejedoras que para hilar un kilo de lana necesitan de diez, a quince días, porque lo hacen con malacate dándole al hilo diversos grosores, según al uso al que estén destinados: más grueso y menos torcido para la trama que para la urdimbre, y muy fino cuando tejen telas delgadas.

Antes de empezar a tejer, amarran los hilos al komen, urdidor que sirve para contar y medir las hebras antes de amarrarlas en el telar, y los untan de atole para que no se rompan en el telar.

Al día siguiente, arman el telar y empiezan a tejer. El telar es el tradicional de cintura que se compone de palos o varas con diversas funciones: dos barras que sostienen la urdimbre; varas delgadas o carrizos con las que separan los hilos pares de los nones; varilla de paso con la que se levantan un número determinado de hilos de urdimbre para insertar la hebra de la trama, que se enreda en una bobina o lanzadera. Tensan la urdimbre atando el telar a un punto fijo, que suele ser un árbol, mientras que con una faja o mecate atan el otro extremo a la cintura de la tejedora.Huipil ceremonial, lana brocadaLa blusa o huipil de uso diario se compone de tres lienzos: dos que cubren los hombros y la parte de los brazos, y uno más que constituye el frente y trasero del faldón, En el lienzo central se corta el escote -usualmente cuadrado- cuidando de ribetearlo muy bien, y se adorna con pequeños bordados en forma de ojal, grecas y crucecitas de colores. El huipiil ceremonial por lo regular se confecciona con un tejido muy fino de lana blanca y se adorna con una especie de brocado en color rojo.Las prendas ya elaboradas se encojen remojándolas y apretándolas con las manos, y se golpean sobre piedras para que el tejido quede compacto y con un aspecto afieltrado. Después se tienden al sol para secar.Generalmente, las prendas se dejan con el color natural de la lana: blanco, negro o café. Algunas se tiñen con un tinte natural que se obtiene de la planta llamada "sacatinta". Los chuj que utilizan los hombres, se tiñen con una tierra negra que preparan con agua hasta convertirla en uin lodo espeso. Después las ponen a hervir con una planta llamada ch'ate. Al final, enjuagan varias veces hasta que la prenda "ya no suelta color".María Pérez, una de las tejedoras más reconocidas en San Juan Chamula, es experta en el teñido de la lana con tintes naturales. Teje los huipiles chamulas brocados, y la gran calidad de las prendas ceremoniales que elabora le ha valido el respeto de su comunidad y del gremio de tejedoras de los Altos.Esta extraordinaria mujer comenzó a tejer y a bordar a los doce años, junto a su madre. Siempre ha puesto un gran interés en enseñar su arte a otras mujeres, circunstancia que la motivó a formar parte de la cooperativa de Sna Jolobil, donde más de 700 artesanas comparten sus conocimientos.

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