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Chiapas, mercado abierto a la cultura

Monday.November.2006

Fuente: El Universal, Eduardo Cruz Vázquez

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis.- Gracias a la diversidad indígena, al patrimonio arquitectónico colonial y a los recursos naturales, el turismo cultural ha sido por años motor de la economía local. En un escenario que a decir de Jorge Vecellio, director de cultura de la Asociación Civil Nanbolom, la ciudad puede "afortunadamente vivir de lo que culturalmente produce", se involucran numerosas pequeñas y medianas empresas, entre ellas las dedicadas a la comercialización de textiles, artesanías, obras de arte contemporáneo chiapaneco y joyería en ámbar.

Un caso singular en este mapa es Nanbolom (casa del Jaguar en tzoltzil), legado de los estudiosos y a la vez benefactores de la cultura de los Altos de Chiapas, el danés Franz Blom (antropólogo) y la suiza Gertrudi Duby (fotógrafa). Si bien Jorge Vecellio subraya que "el único punto de contacto con la lógica empresarial es el de tratar que la institución no quiebre, el de mantener una buena administración para no poner en riesgo los bienes de la asociación", el Centro Cultural Nanbolom, ubicado en un enorme convento que data de 1891, genera los ingresos para su sostenimiento a través de un hotel, su restaurante y el museo que alberga la colección de sus fundadores.

Este esquema sustentado en los cerca de 30 mil visitantes al año, permite a Nanbolom desplegar una intensa labor que se refleja, entre otras formas, en la mejor biblioteca especializada en la cultura maya-lacandona, en la tienda que, con marca registrada, comercializa la artesanía de los lacandones, en las tareas de investigación rescate y preservación, y en su producción librera.

Jorge Vecellio, de origen argentino, apunta que las llamadas Pymes culturales "deben ser tenidas muy en cuenta por los dividendos que generan a la economía. Son ´fábricas´ que producen algo muy importante: la riqueza del espíritu". Enfatiza que al ser la cuestión tributaria "el único contacto entre el estado y los particulares, debería ampliarse el marco de deducibilidad" a efecto de incentivar una mayor participación del sector privado.

Ejemplo de los alcances de Nanbolom, es la reciente asignación por parte del Congreso de la Unión de 22 millones de pesos, que han permitido la adquisición del edificio más representativo de la arquitectura neoclásica de la ciudad. Se trata del inmueble conocido como Casa La Enseñanza, el cual será administrado por la asociación civil que preside María Luisa Armendáriz y que ampliará la oferta cultural al turismo si bien nacional, mayoritariamente extranjero, que es para Jorge Vecellio "muy calificado desde el punto de vista intelectual".

La Galería Ixtle

"Adicto" a las artes plásticas, Carlos Vázquez, profesional de diseño gráfico y creador de una de las primeras agencias de publicidad en la entidad, inició hace más de cuatro años la Galería Ixtle en Tuxtla Gutiérrez con el propósito de "representar mayormente a artistas jóvenes chiapanecos con propuestas vanguardistas, generalmente abstractas, que tienen un prometedor futuro por delante".

"Orgullosamente local", Carlos Vázquez arrancó su negocio seguro de que en Chiapas "se hace arte al mismo nivel de calidad que en cualquier lugar de México", pero cierto de que sin la misma proyección se da la posibilidad de que la sociedad cuente con espacios dignos y bien pensados, para poder observar y disfrutar las piezas "y comenzar así a crear la interacción entre artista y sociedad que en el estado se daba de manera muy seccionada y en ocasiones elitista".

El trabajo ha rendido frutos, asegura. "Ya se ha creado un mercado de arte como tal y se empieza a identificar al arte como una ´necesidad´, por lo que puedo decir que esta empresa ha sido por demás fructífera".

Por ello, Carlos Vázquez decidió hace poco menos de cuatro meses incursionar en San Cristóbal. Explica que para esta sede ubicada en el andador Miguel Hidalgo "tenemos una muestra de pintura, escultura, grabado, fotografía, y diferentes objetos de diseño, elaborados con técnicas ancestrales pero funcionales y con un toque contemporáneo.

Indica que en la mecánica de poder apoyar e incentivar a los artistas "Ixtle adquiere algunas piezas de manera definitiva para poder generar un acervo propio pero la gran mayoría es a consignación, ese es el acuerdo al que llegamos con los artistas. De este modo ellos tienen un espacio de exposición y el público uno dónde poder apreciar arte sin ningún costo. La respuesta tanto de artistas como de compradores ha superado nuestras mejores expectativas".

Carlos Vázquez aprecia que "en el caso de los consumidores de arte, estamos creando una generación de éstos. Como parte del desarrollo de nuestra ciudad, de la idiosincrasia de los chiapanecos, la gente quiere estar en contacto con cosas originales y estéticas. Aun cuando mucha gente siga viendo en el arte algo meramente decorativo, creemos que es un buen comienzo. Las nuevas generaciones ya ven al arte como una demostración artística, como parte del contexto en el que se desarrollan, como parte de su historia, y ese es nuestro objetivo".

Tradición textilera de Sna Jolobil

En el parque que arropa al templo de Santo Domingo de Guzmán, al Museo Regional, como a la tienda de la sociedad civil Sna Jolobil "la casa de las tejedoras", palmo a palmo comercian sus productos artesanales docenas de indígenas chiapanecos. Para Pedro Meza, director del gremio que reúne a cerca de mil mujeres que preservan el tejido en telar de cintura, no representan competencia: "Nosotros producimos al año 10 mil piezas cuya calidad no tiene comparación y eso lo saben los distintos compradores que tenemos".

Sna Jolobil nació en 1976, bajo el impulso del Fondo Nacional para el Fomento a las Artesanías (Fonart) y desde entonces es presidida por quien obtuviera el Premio Nacional de Artes y Tradiciones en 1986, reconocimiento que engalana la tienda que oferta textiles representativos de 10 municipios del estado. Obras cuyo precio fijan libremente cada artesana, piezas de arte que generan 200 mil dólares al año y que sólo se pueden adquirir en esta ciudad.

Si bien para Pedro Meza el negocio ha logrado sostenerse y con ello, brindar posibilidades de vida a esas mil familias, la tradición que representan vive un gran peligro debido al "estancamiento generacional. Nuestras mujeres tienen en promedio 50 años y sus hijos han venido optando por otras formas de trabajo, de desarrollo profesional. Va a llegar el día en que ellas van a envejecer y ya no habrá quien teja tan espléndidas piezas".

Ejemplo de una notable labor de sustentabilidad a nivel local, Sna Jolobil tiene el freno para su expansión el que le genera su forma de producción de pieza por pieza (blusas, vestidos, rebozos, mantelería, entre otras). Por ello no pueden exportar, aunque Pedro Meza reconozca que la apertura comercial significa un incentivo para la exportación de bienes culturales. Sin embargo, la sociedad civil suele participar en algunas exposiciones internacionales, como llega a atender pedidos de producción.