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Entrevista a Pedro Meza

En Tenejapa, existe la tradción de comer una flor viva o en fresco para aprender a tejer. En tzeltal se llama yoy, conocida en español como flor de un día, de la planta cuyo nombre en latín es Tigridia pavonea, de la cual sale una flor evanescente de color rojo matizado con amarillo. Pedro la empezó a comer a escondidas desde chiquillo. En esta entrevista hecha por Janet Schwartz, Pedro nos explica acerca de esta tradición:

Pedro:

–Si arrancas unos pétalos ahí donde salgan de la tierra y los comes, probablemente aprendes a tejer –expone el tzeltal–. Es una flor mágica que te incita a aprender a tejer –asegura.

Janet:

–¿Así lo hacen y te inspiró? –se le pregunta.

P: –Más o menos –se ríe–. Es algo como ir a la escuela, ¿no? Te vas a la escuela, algo aprendes. Si comes una flor, algo aprendes.
J: –¿Cuándo empieza eso?
P: –Eso lo supe cuando yo tenía como ocho, nueve años. Bueno, es más o menos un cuento –dice.
J:–Pues cuéntamelo –le solicito.
P: –Es una manera de aprender a tejer y, al hacer el brocado, los diseños tejidos –contesta Pedro, asimismo artista de recreaciones de las imágenes antiguas.
–¿La comes de una vez, o la sigues comiendo?
P: –La sigo comiendo. Hasta hace 20 años ya no lo sigo comiendo, pero sí, usualmente lo comía cuando hay.
J: –¿Quién te dio la (primera) flor?
P: –Es algo que saben todos en Tenejapa. Si tragas unos pétalos, pero no los masticas, los tragas enteros, entonces aprenderás a tejer. Entonces yo a escondidas tragaba unos cuantos, porque en Tenejapa no es común que ya sabes de todo, no, que sabes tejer, bailar o cantar. No tienes que decirlo. Entonces, si sabes tejer, mucho menos no tienes que decirlo, mejor llegas a escondida. Pero si vas diciendo yo ya sé tejer, eso es bastante malo para nosotros en Tenejapa.
J: –¿Mala suerte?
P: –No, es como muy ligero, voy a la ligera. Es otro concepto en una comunidad indígena como Tenejapa. Por eso es que la comía a escondidas.
J: –¿La gente es humilde entonces?
P: –Yo creo que sí, pero demasiado. Es una exageración también; ciertas familias, no todas. Pero la verdad es que sirve también. Son como conjuntos de leyes que sirven para la comunidad. Así la milpa no se pierde, o las gallinas o los borregos, porque, por ejemplo, la milpa no es cercada pero por lo general nadie la roba. Es por esa humildad, un poco exagerada, pero bueno, para esa comunidad, sí funciona. Pero para acá, en la ciudad de San Cristóbal o afuera de ahí, no funciona. Imaginaré si yo digo no sé manejar, te vas a bajar rápido de mi carro, jajajaja, ¿verdad?
J: –Sí. ¿Pero es diferente manejar un carro y estar encima? –Pedro se autopregunta en un trayecto del centro de la ciudad colonial de San Cristóbal de Las Casas hacia el municipio de Pantelhó, donde en medio de la entrevista en abril del 2004 realiza programas de preservación y desarrollo de la comercialización de los tejidos tradicionales elaborados por mayas y que hoy son la fuente más importante para el desarrollo cultural y económico de las comunidades indias de los Altos de Chiapas.
P: –Pero igual, si estuvieras en Tenejapa, y si me preguntaras si yo sé manejar, te diría muy poquito. No te diría que tal vez, pero tú entenderías si fueras de Tenejapa. Es complicado eso –regresa Pedro a la conversación–.  Solam