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Pedro Meza

Pedro Meza Meza es un maya tzeltal de 44 años de edad. Originario del paraje de Navil, del municipio de Tenejapa, es “humildemente” extraordinario por ser uno de los hombres tejedores de Chiapas.

Pedro, como los más de un millón de mayas en Chiapas, es descendiente de una civilización de tres mil años cuya ciencia y arte llegaron a su apogeo durante el periodo Clásico, alrededor del año 600 d. C.

Al joven Pedro Meza Meza le parecía fascinante la tradición textil mediante brocados de simbolismos y la ejecución de técnicas del tejido en telar de cintura que veía a su mamá y hermanas realizar.

Ahora es compilador de los diseños del fascinante universo de imágenes en tejidos. Recuerda la práctica tenejapaneca de comer una flor viva o en fresco para aprender a tejer. En tzeltal se llama yoy, conocida en español como flor de un día, de la planta cuyo nombre en latín es Tigridia pavonea, de la cual sale una flor evanescente de color rojo matizado con amarillo. Pedro la empezó a comer a escondidas desde chiquillo.

Mientras Pedro aprendía las técnicas tradicionales del tejido y brocado en telar de cintura ejecutaba trabajos comunitarios para el mantenimiento de la escuela local y la prevención de incendios forestales.

Justo después, con su deseo de otras oportunidades educativas inexistentes en su pueblo natal, Pedro arribó a San Cristóbal de Las Casas para realizar estudios secundarios y, como empleado del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías, participó en la formación de grupos de artesanos, entre los que destacan tejedoras, bordadoras y alfareras. Fomentó la asociación de tejedoras Sna Jolobil, mientras realizaba un estudio intensivo acerca de los diseños de los huipiles ceremoniales de comunidades tzotziles y tzeltales de Chiapas, con una recopilación de más de mil diferentes simbolismos. También colaboró en la creación de una colección de la indumentaria ceremonial de las diferentes comunidades mayas de Chiapas.

De 1980 a 1983 cursó la preparatoria en el Centro de Estudios Superiores de San Cristóbal, mientras colaboraba activamente como investigador y asesor, impulsado por la Dirección General de Culturas Populares de la Secretaría de Educación Pública, enfocado en el análisis de costos de producción artesanal, el funcionamiento de talleres comunitarios para el estudio de diseños y el teñido de lana con colorantes naturales.

En 1984 experimentó durante un año la carrera de Antropología Social en la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa, del Distrito Federal.  Luego regresó a Chiapas a coordinar el programa de reestructuración formal de Sna Jolobil, formalizando sistemas de contabilidad, administración y programas de capacitación, especialmente en el manejo de materiales, diseños y acabados del tejido.

Durante ese lapso se logró consolidar un espacio para las tejedoras mediante la adquisición de una casa en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas para el funcionamiento de un centro de acopio, bodegas de materias primas y centro de reuniones para las tejedoras.

Además, Pedro colaboró para la realización de exposiciones dentro y fuera del país, como son Línea y color, en el Museo Rufino Tamayo, 1986, Images of the Maya, en colaboración con el Florida Museum of Natural History (Traveling Exhibits), 1988; asimismo, la construcción de diversos talleres de teñido con tintes naturales en la colonia Jolxik, del municipio de Chenalhó, y en San Andrés Larráinzar.

Desde 1990 al presente Pedro dedica tiempo completo a la investigación y reproducción de antiguos diseños mayas, particularmente los que se encuentran de la antigua civilización en el sitio arqueológico de Yaxchilán, ubicado en el sureste de Chiapas, en las orillas del río Usumacinta, rescatando los simbolismos grabados en los dinteles 24 y 26. Recrea los diseños en el tejido de los antiguos huipiles ceremoniales plasmados en los dinteles 15 y 46 para la decoración del hogar, como manteles, cojines y toallas.

Mediante el análisis profundo y la experimentación durante estos últimos 14 años, actualmente más de mil tejedoras y tejedores de los Altos de Chiapas elaboran con orgullo estos diseños creados por sus ancestros hace más de dos mil años. Y son estos motivos brocados en textiles aplicados en nuevos diseños los que mayor aceptación tienen en el mercado nacional e internacional.

Pedro considera excelente el valor etnográfico de los dibujos presentados en este libro. Así, mucha gente tomaría más en serio su trabajo, “como ver los textiles”, dice el hombre que ahora considera que está únicamente “encauzando una energía que existe”.Desde sus inicios la filosofía que lo motiva día a día era y “es actualmente el desarrollo de unos trabajos con honestidad y humildad, como lo ha sido en la vida de las comunidades mayas hasta nuestros tiempos. Este modo de ver las cosas ha sido enriquecido con la participación de personalidades pertenecientes a otras culturas”, destaca.